¿Cómo afecta el COVID-19 a la medicina reproductiva?

La SEF y la ESHRE recomiendan cesar la actividad médica hasta que el COVID-19 deje de ser una amenaza

El COVID-19 lo ocupa todo en nuestros días. La amenaza es tal que la actividad médica se ha parado en todos los hospitales y no va más allá de programaciones necesarias y urgencias, para poder dar respuesta a la enfermedad que está gobernando nuestras vidas a golpe de plazos, medidas y recomendaciones, que nos mantengan a salvo.

La medicina reproductiva es una de las damnificadas en este parón médico. Aunque la infertilidad es una enfermedad reconocida por la OMS y el paso del tiempo es un agravante en muchos casos, la comunidad científica ha considerado recomendar limitar la actividad.

Tanto la ESHRE (European Society of Human Reproduction) como la SEF (Sociedad Española de Fertilidad) han aconsejado la disminución de la actividad en los centros de reproducción. En el caso de España, con más motivo, por la declaración del estado de alarma, que restringe la movilidad de los pacientes por el territorio nacional.

Las recomendaciones de ambas sociedades son las siguientes:

  • Terminar los ciclos de FIV-TE iniciados.
  • No iniciar nuevos ciclos.
  • Realizar todas las trasferencias de forma diferida.
  • No realizar transferencias de embriones vitrificados.
  • Cancelar la actividad de programas de inseminación

Como dice la SEF en su comunicado público, con esto, debemos “aceptar las duras consecuencias que suponen estas medidas para pacientes y centros. Estamos en un momento crítico en el que nos toca colaborar firmemente con la administración sanitaria en aras del bienestar de la población”.

Parar para volver a nacer

IVI ha sido una de las primeras clínicas en seguir las recomendaciones. “Gracias a una medicina tan avanzada como la reproductiva en España, tenemos la posibilidad de vitrificar para transferir los embriones en el futuro, sin que los pacientes se vean tan afectados por esta situación. Si esto hubiera sucedido hace 15 años, con la congelación convencional, el impacto habría sido muchísimo mayor”, explica el Dr. Pedro Royo, director de IVI Pamplona.

Ahora lo más importante es seguir las recomendaciones y esperar a que todo esto pase y tratar de mirar al futuro con la esperanza de que lo mejor, está por llegar. La ciencia nos ayudará a conseguir que esto pase y que lo positivo vuelvan pronto a ocuparlo todo en las vidas de médic@s, embriólog@s, enfermer@s, psicólog@s de la reproducción y, por supuesto, los futuros padres.

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