Día Mundial de la Salud

Con motivo del Día mundial de la Salud, Prof. Antonio Pellicer, presidente de IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad), nos acerca al panorama actual en materia de salud, también reproductiva, y nos alenta a no perder la esperanza porque... “La vida volverá con más fuerza que nunca”:

Este 7 de abril, Día mundial de la Salud, no va a bastar con lo conquistado hasta ahora, como solíamos repasar cada año por estas fechas en los medios de comunicación. Los clásicos reportajes sobre esperanza de vida en Europa, darán lugar a curvas para la esperanza, y los especiales de salud se convertirán en crónicas de un día más al filo de la vida.

La pandemia COVID-19 es la amenaza más grave para la salud pública mundial desde hace al menos 100 años. Esta crisis sanitaria nos advierte de que la vida de las personas, especialmente la de los mayores y otras con patologías concomitantes, no está tan protegida como considerábamos. Y también nos recuerda que lo conquistado en materia científica y médica, ahora está en stand by, con todo lo que ello implica.

La medicina reproductiva no se queda al margen en este parón sanitario, en esta recesión de la vida que ha puesto freno a las posibilidades de muchas personas: pacientes añosas para las que unos meses significan años en su ventana de fertilidad, mujeres y hombres recién diagnosticados de cáncer, que no podrán preservar su fertilidad antes de someterse urgentemente a la quimio… la comunidad científica miramos de frente al COVID-19 pero también pensamos en ellos.

A los Centros de Medicina Reproductiva (CMR) nos ha tocado, en los últimos días, tomar una de las decisiones más duras desde nuestra existencia, como ha sido la cancelación de miles de ciclos de reproducción. Pero la realidad es que proteger nuestra salud, la de nuestros empleados y la de la mayoría de nuestros pacientes, es la decisión más sensata en un panorama tan desolador como el que ha azotado tanto a España como a Italia.

Como consecuencia, la actividad en los CRM es prácticamente inexistente y los embriones aguardan congelados hasta que entendamos que podemos volver a relacionarnos de forma próxima con nuestras pacientes, que las mujeres embarazadas no constituyen un grupo de riesgo especial, que el virus no es teratogénico y que, en definitiva, no se infecta el feto en caso de contraer el COVID-19 la madre.

En un Día Mundial de la Salud tan significado como este, me gustaría poner de manifiesto la importancia de la salud reproductiva y el trabajo de todas las personas que dedicamos nuestra vida a que la vida siga.

En las últimas semanas hemos asistido al reparto de las actividades profesionales, categorizándolas en esenciales y no esenciales. Creo que este etiquetado no cabe en la ni en la medicina ni en la ciencia. Quizás una clasificación más acertada sería: “puede esperar”, “no puede esperar”. Las áreas médicas son hoy tan holísticas como multidisciplinares, respetemos el trabajo de todos los sanitarios y las necesidades de quienes nos necesitan.

Cuando todo esto pase, porque pasará -lo dicen las estadísticas y lo dice la historia-, debemos estar preparados para atender a las pacientes que más que nunca nos van necesitar. Los CMR tendremos que afrontar un nuevo escenario, con nuevas reglas que garanticen lo que tanto hemos peleado en los últimos 40 años: la seguridad reproductiva. Será más pronto que tarde, así que preparémonos para dar a nuestros ciudadanos todo lo que necesitan, y la vida seguirá con más fuerza que nunca. No se me ocurre mejor deseo en este momento en el que leo en el periódico el último recuento.

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